Negocio y Tecnología: nuevas fuentes de valor empresarial
Amparo Moraleda
Presidenta de IBM España y Portugal
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"En el pasado, los ejecutivos podían asumir que los modelos de negocio eran prácticamente 'inmortales'. Las empresas siempre tenían que trabajar por hacerlo cada vez mejor. pero raramente tenían que hacerlo diferente, al menos, no en su esencia".
Gary Hamel and Liisa Valikangas,
The Quest for Resilience
September 2003 |
Vivimos en un tiempo económico, político y social tan complejo y variable que uno de los principales retos que afrontan hoy las organizaciones es cómo adaptarse para gestionar de manera razonable el dinamismo y los cambios imprevisibles del entorno. De hecho, podemos afirmar que son la incertidumbre y el cambio los principales factores que caracterizan el tiempo económico actual.
Un nuevo modelo de empresa: la empresa "on demand"
Ese entorno exige a las empresas acentuar su capacidad de adaptación. Es imprescindible construir un nuevo modelo de gestión. Las empresas necesitan dotarse de nuevas capacidades y de nuevos atributos, que configuran un nuevo modelo empresarial, que podría llamarse la empresa "on demand", la empresa "bajo demanda".
En líneas generales, hay cuatro atributos esenciales para articular la transformación "on demand" de una empresa:
- En primer lugar, la empresa debe estar muy centrada en sus competencias esenciales, aquellas que constituyen el corazón de su negocio y le diferencian de su competencia.
- En segundo lugar, esta empresa necesita ampliar su capacidad para transformar en mayor medida sus estructuras de costes fijos en estructuras variables y flexibles.
- En tercer lugar, esta empresa debe tener un gran poder de resistencia y recuperación, para afrontar cualquier imprevisto que pueda ocurrirle.
- En cuarto lugar, esta empresa debe extremar su capacidad de respuesta y responder dinámica y proactivamente a los cambios de su entorno.
Transformación empresarial y TI
Todo este proceso de transformación empresarial mantiene una línea argumental común, que se podría sintetizar como la gran revalorización del concepto de innovación como un factor crítico de éxito en la actual gestión empresarial.
Pues bien, en esa búsqueda de innovación, las tecnologías de la información juegan un papel fundamental. Si tradicionalmente la empresa ha visto en la tecnología una fuente de productividad; hoy las tecnologías de la información se han convertido en herramientas al servicio de la innovación. Ya no se trata sólo de hacer las mismas cosas, más deprisa y a menos coste, sino también de tratar de hacer las cosas de manera radicalmente distinta o, de incluso, de hacer cosas nuevas.
La innovación es algo que va más allá de la pura invención o del I+D clásico. La innovación es el proceso de combinar conocimiento y tecnología para transformar los modelos de negocio, reinventar los procesos, crear nuevos productos y servicios y, en definitiva, lograr innovaciones útiles, valiosos y diferenciales para los mercados, los clientes y el conjunto de la sociedad.
Y en esa unión entre tecnología y negocio a la que me estoy refiriendo también se pone de relieve que si el entorno empresarial está cambiando y la empresa debe asumir nuevos retos y dotarse de nuevos atributos, también resulta evidente que el modelo tecnológico tiene igualmente que transformarse y dar respuesta a las nuevas necesidades
Uno de los rasgos más evidentes de ese nuevo entorno tecnológico es la cita ineludible que este sector tiene con el mundo de los estándares abiertos. Sólo los estándares garantizan a los clientes los niveles de flexibilidad, capacidad de integración e interoperabilidad que necesitan tener sus infraestructuras tecnológicas, a medida que su cadena de valor necesita integrarse cada vez más con sus clientes, proveedores y socios.
Otro elemento importante es el progresivo acercamiento a un modelo de pago por uso de la tecnología, similar al que todos identificamos con otros servicios básicos como la electricidad, el gas, el agua o el teléfono, hasta que la tecnología acabe identificándose como la "quinta utility" del siglo XXI.
Finalmente, no debemos olvidar que para que pueda funcionar una cultura de innovación es necesario que la empresa dé un valor adecuado al talento individual y lo potencie. Esto se consigue fomentando la formación e incentivando la aportación de ideas por parte de los profesionales. Además de potenciar el talento individual, también hay que promover el trabajo en equipo y la colaboración. En este sentido, las tecnologías también suponen una ayuda importante al desarrollar herramientas de trabajo colaborativo.
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